Las novelas de Manuel Rojas están cargadas de imágenes que evocan realismo, ternura y rudeza. Su gran tetralogía (Hijo de ladrón, La Oscura Vida Radiante, Sombras contra el Muro, Mejor que el vino) es una clara muestra al respecto. Muchos de los escritos de Rojas son en gran medida autobiográficos. En este peculiar caso podemos conocer el mundo anarquista en el que el propio autor vivió, por allá en la segunda década del siglo XX. Lo interesante, a mi parecer, es que uno puede entrar al complejo universo de las subjetividades de un joven que se adhiere a las ideas libertarias, con sus convicciones, reflexiones y con sus dudas. Que no son pocas. La mezcla entre literatura y autobiografía es aquí exquisita.

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